Fortalecer la cultura para dar acceso a todos: Arody Martínez

Fortino Torrentera

OAXACA. MÉXICO. Arody Martínez, saxofonista orgulloso de su natal Zaachila y quien obtuvo el premio Charlie Parker (El Óscar del saxofón en el jazz), no sólo es un destacado ejecutante de su instrumento a nivel nacional, sino que además ha lanzado dos discos dedicados a su tierra.

Alumno del maestro Miguel Samperio, Arody encabeza a un grupo de talentosos jóvenes que están poniendo en alto la calidad musical oaxaqueña. Desde Xalapa, Veracruz, donde reside, este destacado saxofonista comparte su sentido de la tradición y la visión del desarrollo musical en Oaxaca.

Arody Martínez

– ¿Cómo enriquece la tradición el desarrollo cultural del Estado?

La tradición y todas las formas o costumbres de una región ó estado, considero que constituyen justamente su riqueza cultural. El desarrollo cultural de un estado, por su parte,  es un término que hace alusión a la acción de impulsar, apoyar, preservar, respetar y enriquecer las formas de vida que identifican a sus pueblos y comunidades constitutivas.

– ¿Qué panorama ves de la música en Oaxaca? (Tanto en formación como en creación –integración de grupos, interpretación y composición) En tu caso sería conveniente comentar la importancia de la experimentación musical.

En lo que me concierne y en mi experiencia como músico, saxofonista, considero que la música en Oaxaca es, ha sido y seguirá siendo muy amplia y variada a través del tiempo en todas las áreas mencionadas.

La historia nos provee de excelsos compositores, intérpretes, creadores, artistas y actualmente sigue siendo de la misma manera.  El panorama en todos los tiempos ha sido siempre enriquecedor y favorable en tanto que los verdaderos creadores y artistas siempre han propuesto y han  sido altamente comprometidos con su labor.

¿Cuál es la importancia de la experimentación musical?, pienso que experimentar siempre ha sido parte de los procesos creativos y es una herramienta que ayuda a visualizar nuevas formas.

– ¿Qué propones para mejorar el desarrollo musical en Oaxaca?

Acceso y mayor acercamiento a la profesionalización del conocimiento; generación, apoyo y mantenimiento de entidades difusoras y generadoras de arte y artistas. Impulso decisivo y respetuoso para enriquecer las manifestaciones creativas, artísticas en todo el Estado.

Por otra parte, la entidad responsable del desarrollo de la cultura estatal debe aplicar los recursos y las políticas en materia cultural de manera eficaz. Propongo hacer de la música un deleite natural al que tenga acceso todo ser humano.

Esta es la historia de este importante músico, actual saxofonista de Orbis Tertius, que en http://formato7.com nos narra su historia:

Cual hoja al viento │ Arodi Martínez / I

Yo me llamo Arodi Martínez Serrano nací en Zaachila, Oaxaca, un pueblo que está a 20 minutos de la capital, en la región de Los Valles. Es la cuna de la raza zapoteca, en teoría ahí está el palacio del rey. Zaachila es muy conocido por uno de sus personajes, Amador Pérez Torres, mejor conocido como Dimas, es el autor del famosísimo danzón Nereidas; además de él hay muchos músicos como el maestro Cipriano Pérez, el que hizo la gran parte de los arreglos de la Guelaguetza.

Ahí vivía, porque acaba de fallecer, mi maestro de música, el maestro Florentino Ramírez, él era el que tenía a cargo enseñarle la solfa (solfeo) a todos los chavos; seguía el método antiguo, primero estudiabas la solfa y ya después de que pasabas unos dos métodos, llamaba a tu papá para ver qué instrumento te gustaba.

En mi familia no hay ningún músico, a mi papá le gusta mucho escuchar música y bailar, y quiso aprender a tocar la guitarra pero no se le hizo y entonces mandó a mi hermano mayor, Adán, a aprender música con el maestro Florentino. Cuando terminó sus métodos pidió el saxofón, se lo compraron y empezó a tocar muy chiquito, como a los siete u ocho años.

Después fui yo, me aventé los métodos de solfeo y ya cuando el maestro llamó a mi papá para ver que instrumento quería, yo le dije que la trompeta, porque a mí hasta la fecha me gusta, pero por cuestiones de dinero, mi papá dijo que por el momento no era posible, que me esperara un poquito. Luego salió la oportunidad de comprar un saxofón alto más bueno que el que tenía mi hermano, entones mi papá dijo pues vamos a hacer el esfuerzo y lo vamos a comprar.

En ese entonces (por 1985), si no me equivoco, eran como 300 pesos. Ya había dos saxofones en la casa y me decía mi papá agarra el sax, no pierdes nada con soplarle, dile a tu hermano que te diga cómo, y ahí mi carnal me decía mira pues hazle así, y yo decía, bueno voy a agarrarlo en lo que me compran mi trompeta. La trompeta nunca llegó y empecé a ir a clases con saxofón porque ya tenía el instrumento y aparte, para la banda ahí del pueblo el maestro ya tenía tubas, trombones, charchetas como le dicen a los saxores, unos “instrumentitos” de aliento para acompañar, entonces el maestro dijo quédate con el sax porque ya tenemos trompetista y ,además, la trompeta va a ser mucho aire para ti, yo tenía como ocho o nueve años; y como en el pueblo se hace lo que el maestro diga, si maestro dijo eso, pues eso se respeta.Banda de viento

Así empecé a estudiar el sax; el maestro era de los de antes, muy estricto, tenía su varita y si no estudiabas la lección, te agarraba a varazos, pero era muy bueno el maestro.

En Oaxaca normalmente uno empieza así, tocando con la banda porque hay mucha tradición de la música de viento, se usa para acompañar los rosarios, los funerales, las bodas, los fandangos, las misas, las audiciones de la fiesta patronal y todo eso entonces uno, antes de aprender un instrumento por el gusto personal, lo aprende como parte de la comunidad porque ser músico cumple una función; te llaman para hacer servicios y tienes que ir y no te pagan, tu paga es lo que te dan de comer, te dan un chorro de comida, al estilo oaxaqueño, además, en la comunidad el músico, el danzante, el topil tienen un cierto estatus; en las comunidades de usos y costumbres eso se respeta mucho.