Oaxaca necesita una revolución musical: Faustino Díaz

Fortino Torrentera

Ubicado entre los músicos oaxaqueños más destacados, Faustino Díaz, quien sin apoyos oficiales, ha logrado ser reconocido como el mejor trombonista del mundo para tocar con prestigiadas orquestas, desde Daegu, en el sur de Corea, comparte su visión de la música en Oaxaca.

Faustino Díaz

¿Qué tan importante es actualmente la tradición en la música de Oaxaca?

La Tradición es lo único que nos salva. Mientras Veracruz tiene dos orquestas profesionales, tres escuelas superiores de música, dos salas de concierto de nivel mundial y teniendo como su tradición musical el son jarocho, no se compara con la tradición musical que tiene Oaxaca, donde sólo tenemos los conciertos de la CDI con mil niños músicos en la Plaza de la Danza, es una pena.

Pero ahí está Natanael Hernández; Jaime Allende; mi padre, Rodolfo Díaz; Chucho Martínez; en la Costa, Juan Cano (Cabría mencionar a Pepe Torres en Matatlán, a las escuelas indígenas de Zoogocho, Tlahuitoltepec y las escoletas comunitarias) quienes son resilientes, resisten, luchan contra todo y es lo único que nos salva. Si no fuera por estos hombres magníficos, Oaxaca sería un desastre en materia musical

Si bien Oaxaca es semillero de músicos, no es por los programas que hace el gobierno del Estado, es por lo que hacemos, por lo que nos debemos como músicos a nuestra tradición.

¿Cómo percibes el panorama musical en Oaxaca y qué propones?

El panorama que veo de la música en Oaxaca es el siempre, como el concierto monumental de niños que es “pan y circo” nada más, no nos beneficia en nada, son proyectos que solo sirven para justificar lo que se invierte en la niñez, cuando deberían mandarles maestros.

Mientras Boca del Río acaba de estrenar una sala de conciertos fenomenal con una muy buena orquesta profesional formada en su mayoría por jóvenes de 25 años, bajo la batuta de Jorge Mestre, considerado después de Eduardo Mata, el mejor director de orquesta en México. Veracruz en un estado que no tiene mucha tradición musical a diferencia de Oaxaca donde no se está haciendo nada.

Si me considero un músico regular, es por lo que me enseñó mi padre y por lo que fui a aprender cuando salí de Oaxaca; no le debo al gobierno municipal, estatal o federal absolutamente nada.

Dice un amigo, Eugenio Elías, quien trae los conciertos del Jazz Lincoln Center a México: “Oaxaca lo que necesita es una revolución musical” y lo que se necesita para una revolución musical es que se empiecen por darle atriles a los niños.

No es nada del otro mundo, si el gobierno quisiera, podrías destinar todo ese dinero de mejor manera y no darle dinero a Azteca, que como programa social está muy bien, pero no van a salir buenos niños músicos de ahí o uno en diez años, ya está confirmado que los mejores músicos oaxaqueños han salidos de las bandas tradicionales, entonces ¿Para qué buscarle por otro lado?.

Lo que propongo es copiar lo que tienen otros países donde lo hacen bien, lo que hace Estados Unidos, Alemania, que ubican los núcleos donde hay más talento musical, como en Oaxaca con Macuilxochitl, Teotitlán del Valle, Tlacochahuaya, (debemos apuntar el creciente virtuosismo metalista en el Valle de Etla), que es un semillero de talentos tremendo; ahí deberías haber una escuela, ahí deberían traer maestros, donar buenos instrumentos a los niños, comprarles música, entrenarlos. Es lo que debería hacer el gobierno, lo demás está de más.

“Hace muchos años me invitaron a una mesa en la entonces Secretaría de Cultura para presentar el proyecto del Conservatorio de Música y hablaron del edificio como proyecto y al pedir al Plan de Estudio que es la columna vertebral de una escuela de ese nivel me dijeron que no lo tenían y es lo primero en que se debe trabajar”

Y les dije que el plan de estudios no lo puede hace cualquier músico, no lo puedo hacer yo, no lo puede hacer Cheo o García Vigil, por lo que les propuse que contrataran a alguien especializado, algunos finlandeses u holandeses que son excepcionales para hacer planes de estudio; que estuvieran medio año revisando todo lo que haya que documentar para hacer trabajo de campo en las comunidades, para que con esa información en sus universidades puedan desarrollar un plan acorde a Oaxaca.

Les señalé que en lugar de gastar dinero en tonterías, se debería becar a los mejores músicos para que estén cada vez más preparados en sus licenciaturas y postgrados en pedagogía, que vayan a aprender a las mejores escuelas cómo enseñar para aplicarlo en Oaxaca. Es la única vía, no hay más.

Si a mí me pagaran por dar clase no tendría sentido porque yo no estudie pedagogía. Puedo enseñar lo mismo que enseña mi padre, que enseña Jaime Allende o Natanael Hernández que son grandes músicos, pero son músicos tradicionales en regiones.

Lo que se ha ido fortaleciendo, es la formación de músicos tradicionales. Por ejemplo, Natanael quisiera hacer mil cosas, tener más recursos, incluso musicales y no puede, pero el sigue resistiendo con la tradición por es lo que él sabe hacer y lo hace bien, sale adelante como lo hace mi papá, Cano, Allende, todos.